Mucha gente cree que nuestra alma
se sostiene gracias a cuatro pilares que la mantienen en pie: la familia, los
estudios y/o el trabajo, los amigos y el amor. Mucha gente cree que cuando
alguno se rompe hay que apoyarse en los demás y que sea cual sea el pilar roto
el dolor será el mismo y la infelicidad llamará a nuestra puerta igualmente.
Yo tengo esos cuatro pilares como
todo el mundo creo, pero la diferencia es que yo tengo un pilar que reina por
encima de todos los demás y que es el único del que depende que mi alma esté en
pie. Y simplemente no es que lo crea, es que lo sé. Lo he comprobado.
Este año mucha gente lo
consideraría un fracaso para mí, un año en blanco, un error que cometí y que no
supe ver a tiempo. Para mí no ha sido un fracaso, para nada.
Hablo de la universidad, ninguno
de vosotros lo sabe pero este año empecé Química en la Universidad de
Barcelona, carrera muy interesante pero que dejé al finalizar el primer cuatrimestre
porque me había dado cuenta de que no era lo mío.
Esto nos sitúa a finales de
febrero principios de marzo. Marzo. Abril. Mayo. Y aquí estamos.
Para mí no ha sido un error,
porque de septiembre a febrero he conocido a gente maravillosa, amigos que me
hicieron falta cuando tuve problemas con los míos propios; y debo decir que he
aprendido mucho sobre la vida durante esos meses.
Marzo. Abril. Mayo. ¿Tres meses
en blanco? No. Tres meses de inspiración. Tres meses que me han hecho ver con perspectiva
mi vida, tres meses que me han hecho ver que los estudios no lo son todo y que
el año que viene volveré a probar suerte. Dios quiera con Estadística.
Tres meses que me han hecho darme
cuenta de que los amigos que tengo o creía tener están lejos de ser los amigos
que quiero, y de que es mucho mejor estar sola que mal acompañada.
Y ahí llegamos otra vez, ¿sola? No. Nunca.
Porque siempre está y estará la persona a la que le debo la vida, a la que le
debo que mi corazón lata con sentido, a la que le debo que mi vida tenga un fin,
un propósito, una meta.
Tú, mi amor, la estrella que me
guía en la más oscura noche, el faro que me protege en el oscuro mar de la
vida.
Porque tengo cuatro pilares pero
sólo uno es el importante y cuando los demás se rompen o se quiebran sé que mi
alma seguirá en pie, con la cabeza bien alta, sabiendo que tú estás conmigo
siempre y que todo irá bien.






